No comiences a Fumar

Tener una vida libre de humo de tabaco te hace bien! No comiences a fumar…

Existe mucha publicidad que apoya fumar y que constantemente te envía mensajes para que lo hagas. Muchos de estos mensajes están encubiertos, como en las películas, por ejemplo o en las vitrinas de locales comerciales.

Como el tabaco es adictivo, ya que contiene nicotina que es un químico que te hace dependiente de él progresivamente, la publicidad te llama a consumir y luego de fumar un tiempo, te es difícil dejarlo, creando un estereotipo en la sociedad que no es cierto.

Después de superar las primeras reacciones desagradables que ocasiona el tabaco en el organismo, el hábito de fumar se empieza a asociar con actividades cotidianas, condicionando el uso del tabaco en fiestas, reuniones con amigos, horas de relajo y desplazamientos para ir a la escuela o al trabajo.

  • Tener mejor rendimiento físico, capacidad aeróbica, menos enfermedades ahora y cuando seas mayor.
  • Tener dientes más blancos y buen aliento.
  • Tener piel más suave, con menos espinillas y sin celulitis.
  • Mantener tu ropa y cabello sin el mal olor a cigarro.
  • Cuidar la vida de quienes te rodean y cuidar el medio ambiente
  • Ahorrar dinero para gastar en lo que más te guste.

Por todo eso ¡mantente firme y di que no al tabaco!

Cuando se trata de prevenir que los adolescentes consuman tabaco o de ayudarlos a dejar de fumar, los padres y otros adultos  pueden seguir algunas recomendaciones:

  • Dé el Ejemplo. 

    Se puede dar el ejemplo y optar por no fumar. Esto evitaría la imitación del modelo fumador y la exposición de los adolescentes al “humo de tabaco ajeno”, el cual puede causar los mismos efectos negativos para la salud que el que experimentarían los adolescentes si ellos mismos fuman.

  • ¡Atrévase!

    Puedes conversar con tus hijos, niños o adolescentes que te rodeen antes de que empiecen a fumar o cuando lo sospeches. Los jóvenes que no consumen tabaco antes de los 20 años tienen menores probabilidades de fumar.

  • Aléjese de la exposición al “humo de tabaco ajeno”.

    Además de no fumar, puedes evitar la exposición al “humo de tabaco ajeno” al no permitir que se fume cerca de niños, niñas y adolescentes. Tampoco permitas fumar en espacios cerrados, en tu casa o  en autos (aunque vaya la ventana abierta). Garantizar que estos espacios sean libres de humo de tabaco nos beneficia a todos.

  • ¡Entérese! 

    Esté informado de los planes de sus hijos y supervíselos frecuentemente. Esto puede disminuir el riesgo de padecer dependencia a la nicotina. Esto incluye la supervisión de programas de tv y películas que otorgan “estilo” o “sofisticación” a la conducta de fumar.

  • Desapruebe el tabaco.

    Los adolescentes cuyos padres u otros adultos significativos desaprueban fuertemente el  consumo de tabaco son menos propensos a empezar a fumar. Se ha estudiado que la desaprobación podría contrarrestar la influencia de los “compañeros” o “pares” sobre el tabaquismo.

  • Consiga aliados.

    Además de los padres, otros adultos en la vida de los adolescentes, como profesores, abuelos, hermanos mayores, influyen en que los adolescentes comiencen a consumir tabaco. Estos adultos pueden ser aliados importantes en la comunicación de mensajes de no fumar a los adolescentes.

Adaptado de: http://www.hhs.gov/ash/oah/adolescent-health-topics/substance-abuse/tobacco/tips-for-parents.html